sábado, 11 de junio de 2011

Debut teatral... "Un mal día" 2006

Después de la obra de teatro de “Vodevil”, hubo una desbandada general de compañeros. De los doce actores (sin incluirme a mi) sólo se quedaron cinco. Algunos se fueron por cuestiones laborales, otros por tomarse un pequeño descanso, otros porque se iban a vivir lejos y alguno que otro por los “malos rollos” que en los pasados ensayos se llegaron a originar.
Pero bueno, las marchas también dieron lugar a nuevas llegadas, nada menos que siete (yo también me incluyo en esa nueva llegada, ya que esta vez sí que tendría mi papel). Así que tocaba buscar una obra de teatro en la que apareciesen doce personajes de nuevo; y dio la casualidad que se encontró una obra de teatro del mismo autor que “Vodevil”, Hugo Daniel Marcos (en siguientes entradas que iré haciendo en este blog, se verá que es un autor muy recurrido). En este caso la obra escogida fue “Un mal día”, una comedia desmadrada de enredos líos y malentendidos.

El argumento de esta obra en sí trataba de un escritor que recibía la inesperada visita de un amigo suyo muy peculiar, que llega a su casa vestido de cura, ya que Juan (el protagonista escritor) había escrito un guión para una película. Pepito, el amigo de Juan, llega a casa de Juan disfrazado de cura dispuesto a representar un papel en la película de Juan; pero es que además Pepito había llegado a casa de Juan con el fin de quedarse porque se había peleado con su novio. A partir de aquí empiezan a aparecer personajes por la casa de Juan, confundiendo a Pepito con un cura de verdad. Luego aparece Paola (Pepito la confunde con la novia de Juan) y se toma unas pastillas que la dejan medio muerta. Pero hay otro personaje, Claudia, que es clavadita a Paola, con lo que dará paso a más de un malentendido... también está Carlota (la suegra de Juan) y Estefanía, dos mujeres bastante feministas que les gusta bastante darle a la bebida. Por si no faltaba poco con todo el meollo todos los ocupantes de la casa reciben la visita inesperada de un par de ladrones bastante peculiares. Por suerte al final llega la policía y lo resuelve todo. Más o menos ese era el argumento de la obra de teatro.
Al principio yo tenía que hacer el papel de ladrón tonto (había un ladrón listo y uno tonto) yo ya me lo estaba preparando e incluso me había ambientado en dos papeles de Gabino Diego, uno el de “Cuco” en Torrente 2  y el otro en un personaje que Gabino Diego se inventó en su monólogo Una noche con Gabino, que era el personaje de Jimmy Rumay. Pero por ciertas circunstancias quien tenía que hacer de Pepito dejó el grupo de teatro y dicho papel pasó a mis manos... vamos que de ser un personaje con un papel cortito de cuatro o cinco páginas pasé a ser prácticamente el personaje principal y además en mi primera obra de teatro (lo de “Vodevil 2005” no lo cuento ya que me encargaba de las luces y los sonidos, y sólo salía en el saludo).
Al principio cuando vi el montón de páginas que me tenía que aprender, dudé en si sería capaz de poderme aprender tanto... pero fue entonces cuando descubrí una cualidad innata que tenía dentro de mi. Parecía ser que mis textos me los memorizaba en seguida, y se puede decir que en dos semanas ya me sabía todas las frases que tenía que decir, así que sólo me tenía que concentrar en la interpretación y aquí vino lo peor de todo, ya que mi papel era de gay, pero gay de estos típicos de las películas españolas de los años 60 y 70... vamos, un gay con pluma. Y eso fue lo peor, que no había manera de hacer todos los movimientos “amariconados” (con perdón). Ensayo tras ensayo desde el director, Quim, hasta el último compañero intentándome echar una mano en hacer los gestos, los andares, las posiciones... pero nada, no había manera, los gestos y posiciones aún conseguía hacerlos, pero lo que eran los andares no había manera. Yo día tras día, por el pasillo de casa intentando hacer andares con “pluma”, para poder hacerlo lo mejor posible... pero me costaba un mundo conseguirlo.
Faltaba una semana para el estreno, estábamos con los nervios del estreno, los últimos ensayos, retocando ciertos puntos del guión... y mis andares sin conseguirlos aún. Me ponía a caminar, y más que “pluma” parecía que fuese un atleta de marcha atlética.
Quim estaba ya desesperado porque no había manera que me saliesen los andares... hasta que no se quien me dijo algo así como: “Raül, tu te tienes que poner a caminar como si tuvieses tetas y estás muy orgulloso de tenerlas”. Yo lo intenté hacer, me imaginé que tenía tetas y además estaba orgulloso de tenerlas, y pasó lo más increíble, que me empezaron a salir los andares de “pluma”. Todavía no me lo llegaba a creer, y menos aún Quim, que ya estaba al borde de la desesperación... y a mi no se me ocurrió otra cosa que decir: “Habérmelo dicho antes que me tenía que imaginar que tenía tetas”, así hubiese sido mucho más fácil.

Y ya por fin llegó el gran día, 16 de Junio de 2006, había venido un montón de gente a verme, entre esa gente mis padres, mi novia, los padres de mi novia, amigos, compañeros y excompañeros de trabajo. Y ahí estaba yo entre cametas esperando que fuese mi hora de salir; el momento se acercaba y empezaba a sentir un cosquilleo por el estómago, el corazón se me puso a latir a 100 o a 200... pegué tres saltitos, moví el cuello de un lado a otro, hice de perro de “Socios y sabuesos”, una respiración profunda y directo al escenario. Mi primera sensación fue cegadora con los focos dándome de cara, en parte un favor porque así no veía las caras de la gente; pero en seguida me olvidé de la presencia del público y me centré en actuar. En ese momento se fueron todos los nervios y yo empecé a disfrutar como un niño, a pasármelo en grande, y cuanto más se reía la gente mejor me lo estaba pasando. En los momentos en los que estaba fuera de escenario igualmente me estaba divirtiendo muchísimo, estaba la mar de tranquilo... y así transcurrió toda la obra de teatro, risas por un lado, yo dándolo todo con mis andares y mis gestos. Así hasta el final de la obra de teatro cuando llegó el saludo. La música de Rocky comenzó a sonar y fueron saliendo los compañeros uno tras otros con sus debidas ovaciones. A mi me dejaron para que fuese el último en saludar, y cuando llegó mi momento aún no me cuesta asimilar esa experiencia; el público empezó a ponerse de pie, a gritar más y a aplaudir más fuerte. Yo me sentía como en un sueño, no me lo podía creer y hasta se me saltaron las lágrimas de la sensación vivida. Era mi primera obra de teatro, además tenía el papel principal, y según la gente lo bordé. Lo disfruté al máximo.

Ese día me iba a la cama alrededor de las dos de la madrugada y he de asegurar que aún estando en la cama no paraba de recordar toda la experiencia vivida y me costó bastante poderme dormir.
Después de la actuación en el Joventut tocó hacerlo para las fiestas de Gornal. En el día previo a la representación se vivió un capítulo algo negativo. Hubo un roce bastante fuerte entre dos compañeras y Quim tuvo que tomar cartas en el asunto. Una de las compañeras dijo que por no dejarnos tirados actuaría en Gornal, pero que ya no iba a actuar más.
A parte de este capítulo negativo, de la representación decir que no se como nos pudo salir bien, ya que estábamos en un espacio muy pequeño y no sabíamos donde colocarnos cuando no estábamos en escena, y a todo esto había que sumar que yo estaba padeciendo de lumbalgia y ciática... pero aún así conseguimos hacerlo y salió bien.
Las dos últimas actuaciones de “Un mal día” fueron en las fiestas de Bellvitge, y luego por Octubre en el centro cultural de Santa Eulalia.

Así que esta fue mi primera actuación verdadera. Yo ni me lo esperaba que tendría un papel principal y mucho menos que me saliese tan bien; con lo que ya estaba esperando como loco para poder volver a actuar.
El reparto de “Un mal día” fue. Juan: Iván Boada; Ramona: Esther González; Pepito: Raül Toril; Paola: Marisa Medina; Roberto: Domingo Moreno; Celeste: Sara Prados; José: Quim Portero; Claudia: Marisa Medina; Carlota: María José Ramos; Estefanía: Olaya Lourdes Checa; Ladrón 1: Marisa Nogueira; Ladrón 2: Rafa Boluda; Policía: Amanda Fernández / Óscar Boix.

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Federico García Lorca.

sábado, 4 de junio de 2011

Inicio teatral... "Vodevil" 2005

Es curioso, pero precisamente, la obra de teatro que se estrenará el 12 de Junio en el Joventut, precisamente es "Vodevil" justo la obra que se estaba ensayando cuando yo entré en el Grup de Teatre Independent Gornal.
Como ya publicaba en la anterior entrada, después del 2º Sismonòleg decidí ponerme en contacto con Quim Portero para entrar en el Grup de Teatre Independent Gornal. Quim me dijo que el ensayo estaba bastante avanzado, con lo que no tenía ningún papel para darme, pero que si quería podía ir a los ensayos a ver como los hacían. Así que como disponía de bastante tiempo libre por aquel entonces decidí ir a los ensayos. La acogida que tuve fue genial, todos me aceptaron a la primera... además de cara al estreno les iría de coña ya que como no tenían a nadie que se encargase de las luces y los sonidos decidieron cogerme a mi. Lo mismo que fui un comodín perfecto a la hora de los ensayos, porque por aquel entonces rara era la vez que se conseguía hacer un ensayo con toda la gente; siempre había alguno que faltaba, alguien que se tenía que ir antes de tiempo, o bien alguien que tardaba media hora o más en llegar a los ensayos... vamos que se puede decir que yo sin tener papel y por querer aprender era siempre puntual y ahí estaba en primera fila. Esto Quim me lo agradeció (y parte del elenco también) diciéndome que el día de la obra de teatro tendría que salir al menos a saludar yo también; así que cuando se ensayó el saludo (porque este grupo de teatro es lo que tiene, que ensaya la obra y luego el saludo también), ahí estaba yo haciendo mis primeros ensayos teatrales.
Pero bueno, me remitiré solamente a mi experiencia vivida, que es lo importante de este blog. A mediados de Junio de 2005 se estrenó "Vodevil" en el Teatre Joventut, y eso para mi fue una pasada. Había estado varias veces en ese teatro, pero viendo funciones (como al gran Pepe Rubianes, o al mismísimo Gabino Diego); así que esa era la primera vez que me metía en las entrañas de un teatro, viendo los camerinos, subiendo y bajando escaleras por todas partes... vamos disfrutando como un niño; y he de decir que un teatro visto "por dentro" es una pasada con la de pasadizos y accesos que hay al escenario. Mi sitio estaba arriba en la sala técnica, que todo hay que decir que aunque aquello estaba de coña, no tuve una gran experiencia, pero más que nada por culpa de los técnicos, que pasaban olímpicamente de la función y durante la obra de teatro se dedicaron a beber cervezas y fumarse algún que otro porro.
Una vez ya en el teatro y con todas las cosas montadas se decidió hacer un ensayo general para ver como estaba todo... y bueno el ensayo salió... salió... vamos que el ensayo general salió fatal, algunos equivocándose, otros saliendo por donde no tenían que salir, otros tapándose. Así que uno se tuvo que abrazar a todos los santos y hacer una santa oración.
He de decir que hubo una cosa que me sorprendió bastante en esta nueva experiencia, era que todos iban maquillados, pero además con unos maquillajes un poco exagerados para así poder contrarrestar el efecto de los focos, que se comen mucho el color... pero claro la sorpresa llegó cuando me dijeron que yo también me tenía que maquillar, que como iba a salir a saludar, pues eso tenía que maquillarme. Yo me negué completamente (ahora ya lo tengo más que asumido), pero no hubo manera... aunque fuese sólo para un par de minutos mi cara también estaba maquillada como el resto de actores y actrices.
Cuando se apagaron las luces y subió el telón la cosa cambió por completo, todos se concentraron al máximo y la función empezó a ir sobre ruedas, la gente se lo estaba pasando en grande, los compañeros lo estaban haciendo de coña, yo aunque no actuase estaba disfrutando un montón con las lucecitas y los sonidos y viendo la obra de teatro en un lugar privilegiado, sin cabezas que me estorbasen y sin la típica maruja comentando la obra de teatro con el de al lado. Todo fue bien hasta la hora del saludo, que yo dejé los mandos de sonido e iluminación; y con los técnicos algo más contentos de la cuenta pues empezaron a salir los errores.

Todo comenzó cuando empezó a sonar la música del saludo y no se había bajado el telón aún, yo por los auriculares que hay entre cametas que dan comunicación con la sala de mandos pegando voces para que lo hiciesen bien (y eso que en su momento se lo expliqué como tres o cuatro veces), mientras tanto Quim pegando botes en medio del escenario y dando gritos a los técnicos para que bajasen el telón y quitasen la música; y mientras tanto el público riéndose y aplaudiendo más aún.
Al final después de tanto grito y desesperación, y que uno de los compañeros decía que pasaba de saludar, la cosa salió bien, se hizo el saludo y el público acabó dándonos una ovación (ya que la gente se creyó que todo formaba parte de la actuación). Y ahora ya sí que podía decir que había debutado en un teatro delante de un montón de gente... sólo fue para saludar, pero me subí a un escenario.
Después del Joventut, tocó hacer la obra de teatro para las fiestas de Gornal (finales de Junio o principios de Julio). Yo ahí con la lección del Joventut aprendida, nada más ver al técnico ya le expliqué bien todo el procedimiento, y así a última hora no tener ningún problema, con lo que la obra esta vez fue perfecta, y a la hora del saludo no hubo ningún problema.
Luego llegó el descanso vacacional, ya no haríamos la obra de teatro hasta Septiembre en las fiestas de Bellvitge... he de decir que para esta actuación estuve casi a punto de salir a actuar, ya que uno de los compañeros desapareció del mapa hasta cinco minutos antes que empezase la obra, yo por mi parte suerte que de todos los ensayos y en éstos sustituir a uno y a otro me sabía perfectamente ese papel.
Por ese motivo y por otras circunstancias, se llegó a debatir para la siguiente actuación (centro cultural Collblanc-La Torrassa en Noviembre) si este compañero haría el papel o no. Si no lo hacía era yo quien tendría que actuar para finales de Noviembre en el mismo escenario donde unos meses antes estuve participando en mi primer concurso de monólogos. Después de debatir y someterlo a votación incluso, se llegó a la conclusión que para una sola representación que quedaba de esta obra ya lo hacía él dicho papel. Yo, por raro que parezca también boté que era él quien tenía que hacer el papel.

Así que esta fue mi primera experiencia teatral, una experiencia única (aunque a veces llegué a medio desesperarme, pero luego lo pienso y me río incluso) y que una vez te subes a un escenario ya no te quieres bajar. Por aquel entonces el elenco era. Irene/Verónica: Lourdes; Guadalupe/Susana: Vanesa; Martín/Juan: Quim; Sofia/Ángeles: Esther; Mario/Eusebio: Dávil; Carlos/César: Óscar; Edith/Mónica: Mari; Esteban/Damián: Iván; Ángeles/Eleonora: Montse; Productor: Sergi; Grace: Amanda; Apuntadora muda: Vero.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
Antonio Machado.

domingo, 29 de mayo de 2011

Los inicios

Bueno, esta es la primera vez que me dedico a hacer un blog... llevaba ya tiempo queriendo ponerme a escribirlo, pero entre una cosa y otra lo voy dejando y al final no escribo nada. Así que ya por fin he decidido a ponerme a escribir unas cuantas líneas; y que mejor que ponerme a escribir de teatro, ya que me hice mi propia cuenta de facebook de teatro, pues también he decidido a ponerme a contar mis experiencias teatrales desde que empecé hasta el presente. Con lo que comenzaré a explicar mis inicios, desde que me di cuenta que me gustaba esto de actuar.

Todo comenzó hará unos diez años, más o menos por el mes de Marzo del año 2001. Se acercaba el cumpleaños de mi hermana (por aquel entonces cumplía 30, yo tenía 21) y mi cuñado le estaba preparando una fiesta sorpresa, con lo que me dijo que podría prepararle algo diferente, algo que fuese gracioso, que como me gustaba eso de escribir pues que me preparase algo. Así que tenía poco menos de un mes para preparar algo (actualmente en el grupo de teatro que estoy somos capaces de preparar una obra de teatro en dos semanas). Mi loca cabeza se puso a pensar y mi mano izquierda a escribir, con lo que cuando menos me lo pensé tenía dos o tres hojas escritas con un pequeño monólogo. En aquel monólogo hablaba sobre los cumpleaños... empezando por las fiestas montadas desde niños con las merendolas hasta cuando uno ya es adulto y hace fiestas hasta altas horas de la madrugada... además de todo tipo personajes que te puedes encontrar en estas fiestas.
Pero claro, todo esto era una sorpresa, ya que en un principio tenía que dar la sensación de típico discurso aburrido y luego irme desmadrando.
Con lo que llegó ya por fin el día clave (era a principios de Abril de 2001), y habíamos quedado todos en un bar/restaurante que está justo enfrente del parque de "Can Mercader". Yo estaba que me subía por las paredes de los nervios que tenía. Nunca antes me había puesto a actuar en público, y como mucha gente puede dar fé yo era bastante tímido. Vale que solamente estaban los amigos y amigas de mi hermana y unos cuantos primos míos. Pero la primera actuación en público siempre será la primera actuación en público.
Así que llegó mi momento (ahora mismo lo recuerdo como si fuese ayer), se me hizo un hueco, me saqué los dos o tres folios del bolsillo del pantalón y me preparé a dar mi discurso a lo "Fidel Castro". Las manos me temblaban, la voz se me entrecortaba... cuando mi cuñado me empezó a hacer gestos de que subiese la voz; con lo que no me lo pensé dos veces, me armé de valor y comencé a actuar (yo lo tenía todo previsto pero todo el mundo se creyó que estaba improvisando), tiré los papeles por ahí y dije algo así "que leches, a la mierda con el discurso..." y fue cuando empecé a disfrutar, me salió un torrente de voz, se me fueron todos los nervios, y lo mejor de todo, me lo estaba pasando en grande. Total que ahí estaba yo hablando de las merendolas de niño, cuando nos comíamos los bocadillos de pan bimbo cortados a triángulos, mojando las patatas fritas en coca-cola, y poniéndonos las manos naranjas por culpa de los ganchitos.
Cuando acabé a todo el mundo le encantó, hasta había algunos que decían que me tenía que presentar al club de la comedia (pero yo me he dado cuenta que yo con los monólogos lo hago solamente para hacer pasar un buen rato a la gente, no para concursar, demasiada presión - aunque eso ya lo contaré en otro capítulo)

Así que esa fue mi primera representación en público, en una salita de un bar/restaurante, delante de los amigos y amigas de mi hermana y delante de mis primos... y ya no volví a tener una "actuación" hasta el año 2004.

En esos tres años no me había surgido nada para poder preparar algo, pero fue un sábado por la manaña cuando todo cambió. Yo me acababa de levantar y mi hermano estaba en el sofá leyendo el periódico gratuito de l'Hospitalet, cuando al verme aparecer por el comedor con mi cara de sueño me dice "a ti no te gusta hacer monólogos?" y yo claro le respondí afirmativamente; y fue en aquel momento cuando surgió mi oportunidad, ya que en dicho periódico había un anuncio del "Sismonòleg", una maratón de monólogos donde todo el mundo podía participar contando sus historias... y lo mejor de todo que no era concurso. Así que llamé al teléfono que salía, pregunté por un tal Quim Portero, y me dijo todo lo que tenía que hacer para participar. En esos momentos mi cabeza loca volvió otra vez a funcionar, esta vez me perdí por el parque de Collserola para empezar a escribir y no parar. Me estuve un montón de rato, pero conseguí preparar un monólogo de unos diez minutos. Esta vez hablaba de las experiencias vividas en una boda (aunque ya le dedicaré otro capítulo en este blog a los monólogos). Y yo no me lo pensé dos veces y empecé a avisar a gente; a mis amigos, a algunos amigos de mis amigos, a mis primos, a mis hermanos, a mis padres, hasta a la chica que me gustaba por aquel entonces.
Pero cuando llegó el momento me entró el acojone, y a falta de poco para irme hacia el Centro Cívico de Gornal dije que no iba... que estaba muy nervioso y que no iba; y eso que un amigo ya estaba esperando abajo con el coche para llevarme. Y aquí volvió a aparecer mi hermano y me dijo "como no vas a ir si te has vuelto loco avisando a la gente y ahora no les puedes dejar tirados", hay que ver que sabio es mi hermano y lo que me hizo reaccionar.
Ya os podéis imaginar lo nervioso que estaba, no paraba; si estaba sentado en la silla la pierna parecía la atracción de la rana loca, si estaba de pie podía hacer la maratón en tiempo récord. Pero bueno, ya no había vuelta atrás, llegó el momento, me presentaron y ahora sí, me subía a un escenario por primera vez. El pulso me temblaba una barbaridad, pero le eché un par...... y venga a por todas. Y me pasó lo mismo que tres años atrás, empecé a disfrutar como un niño con un juguete nuevo.

Así que esa fue mi primera actuación en un escenario y con público ajeno a mi entorno. Me gustó tanto la experiencia, que al año siguiente el "Sismonòleg" se volvió a celebrar. Y esta vez me volví a apuntar, pero esta segunda vez ya fue mucho mejor, más suelto, no tan nervioso... pero eso sí disfrutando.
Luego me enteré que Quim Portero (el organizador del "Sismonòleg") llevaba un grupo de teatro, y yo como había disfrutado tanto y esto veía que me gustaba, decidí decirle si yo podía estar también en ese grupo de teatro, y él me dijo que por supuesto pero que para la obra de teatro que estaban preparando ya la tenían avanzada y que no podría actuar. Me daba igual, pero yo fui yendo a los ensayos.

Y así fue como empezó mi "vida teatral" hasta el día de hoy. En posteriores publicaciones iré explicando las diferentes obras de teatro que he ido haciendo y demás "actuaciones". Así que nos vemos en la siguiente publicación.

Por una mirada, un mundo,
por una sonrisa, un cielo,
por un beso... ¡yo no sé
qué te diera por un beso!
Rima XXIII de Gustavo Adolfo Bécquer.